Fragmentos de mis últimos días

Tengo 70 años de edad y hoy me doy cuenta de lo mucho que he perdido. El tiempo es algo que vuela y nunca regresa. Hoy solo me pregunto, ¿Cómo he podido ser tan malo con ella? Hemos pasado por tantas cosas que me olvide un tanto de nosotros. La extraño aun que ella se encuentre a mi lado.

Solíamos ir al cine, al mandado, al banco, de paseo, caminatas de ejercicio al parque y otras cosas. De tantos lugares que solíamos ir solo unos pocos existen. Todo ha sido remplazado por lugares más modernos.

Ella estaba sentada en el largo sillón de la sala, viendo un video en YouTube. Mis hijos y nietas se encargan de enseñarnos cosas nuevas. Me fijo en sus gestos que son los mismos de muchos años pero entre las arrugas ahora son más notorios. Su cabello en rojo borgoña. Lo recuerdo por que lo ha llevado así por veinte años. Sus manos tienen miles de pecas, arrugas y una piel muy delgada. Los años no pasan en vano. Todo en ella ha cambiado pero yo sé que sigue siendo la mujer más bella. No hay otras manos que yo quisiera haber sostenido. Ni otras manos que tocan mi hombro en señal de que tengo todo su apoyo. Hoy creo saber que nuestros últimos días juntos han llegado. Pero antes de la visita de nuestra amiga la calaca quiero volver a vivir con mi esposa.

A veces siento que mis fuerzas son escasas y todo en mi cuerpo es puro cansancio pero ella no debe de saberlo. Tengo que llevar a acabo mi plan. No sé cuánto logremos llevar a cabo. Vale la pena intentarlo. Yo no soy una persona muy romántica o detallista. A mí me gusta expresarme con acción del día a día.

Solíamos tener un jardín hermoso, lleno de: Geranios, Rosales, Lilas, Laureles, Pinos, y muchas otras plantas. Con la vejes es muy difícil mantenerlo como solía ser. Ya sabes eso de llegar a la vejez y que todo duele. Plantemos unas flores como antes en representación de nuestros años juntos. Esa era la propuesta que yo tenía para ella. Ese día escogimos unos claveles blancos y rosas. Ella ama los colores y la alegría que dan al verlos todas las mañanas.

Otro día en el cual los dos nos sentíamos con un ánimo asombroso la invite al cine. Hace muchos años que no lo hacíamos. Cuando éramos novios era nuestro día favorito. Después siempre nos acompañaba nuestra hija cuando era pequeña. Esta es la primera vez que venimos solos después de mucho tiempo. La película ganadora fue una comedia. No podíamos parar de reír. Las palomitas eran deliciosas. Una mitad era palomitas en caramelizadas y las otras de queso. Regresamos a casa, cansados y yo casi sin aliento. Mi mejor forma de esconder lo que siento es correr a la cama y tomar una siesta.

Creo que llevo en mi mente saber que el tiempo se agota. Me niego a admitirlo. Le temo a dejarla y le temo a que ella me deje. Si ella se va primero yo moriría a ese instante. Por lo menos eso yo quisiera. Quien dejaría primero este mundo sería una decisión de nuestros destinos.

No es mucho pero en nuestros mejores años ella y yo solíamos hacer las compras juntos. Ahora mis hijos procuran traer todo lo que se necesita. Era una cosa tremenda. Tome su mano y la lleve de nuevo a nuestra tienda local. Era como volver al pasado. El carrito estaba lleno de buenos alientos (ella ponía las frutas y verduras) y los malos alimentos (yo ponía las chucherías).Hoy fue otras vez igual y como siempre salí regañado. No pude evitar el sonreír. Así de viejos y casi sin vida, ella aun me cuida.

Cuando éramos novios siempre comíamos flautas de un puesto que estaba cercas de la casa. Todos los domingos esa era nuestra cena. Por ello escogí este domingo, 25 de junio para cenar con ella ese mismo platillo. Era una tarde calorosa, juntos, en nuestro hogar, y platicando de la vida.

Fueron cosas sencillas las que hicimos pero para nosotros eran enormes. Vivimos disfrutando de la compañía del uno y el otro. Así sin decir nada un día mis ojos se cerraron. Deje de ver sus ojos, sus manos, ya no volvería a ver a mi compañera del alma. Deje las flores que plantamos, deje a mi familia y deje todo atrás. Al final ella ha tenido que sepultarme.

Adiós mi amor. Yo sé que no me despedí. Yo sé que debí de a ver dicho muchas cosas. Yo sé que debí de hacer muchas cosas de diferente manera pero ya no hay marcha atrás. Gracias por todo tu amor. Espero esa planta sea un pequeño recuerdo de lo mucho que yo te amo.

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